NECápsulas – Capítulo 1

Mudanza: sorpresa, que sea buena o si no que se detenga. Me sorprendo rescatando esa vieja frase, agazapada entre memorias. Mi madre la susurraba siempre que su camino se cruzaba con el de un camión de transportes.

La repito, una y otra vez, en alto y con los ojos bien cerrados. Que se detenga, por piedad, que se detenga. Ojalá cayera el Diluvio Universal, pido que falle Matrix, que llegue el Armageddon, que hoy se cumpla el Apocalipsis. Esta mudanza debe, tiene que detenerse.

Pero el mundo hace oídos sordos a mis plegarias. No hay razones, ni promesas, ni viejas frases que valgan cuando se vive atrapado en ciudades con síndrome de abstinencia, en síncopa de claxon, drogadas de ansia por llegar a alguna parte.

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