Heisenberg o Rubalcaba

Heisenberg&Rubalcaba
“Me cuenta, por ejemplo, que tiene escrita una conferencia en la que explica de qué manera se puede aplicar a la actividad política el principio de incertidumbre. Este principio, enunciado por Heisenberg en 1927, viene a decir, expresado groseramente, que la mirada del observador modifica el comportamiento de lo observado” (1)

Ahí estaba, en el artículo que Juan José Millás escribió sobre él en 2010, la palabra con la que encapsular el momento en el que Alfredo Pérez Rubalcaba anunciaba que se iría. Esa era la palabra, que leí verde y humeante, como en las cortillas de entrada de la serie Breaking Bad: Heisenberg. Benditas hemerotecas, que solo se miran de perfil en perfil, y que custodian aburridas perlas que se descubren cuando alguien importante se muere, lo echan o decide marcharse.

No me quedaré con su dilatada carrera política, no hablaré de sus logros y miserias, tampoco de su erudito conocimiento de las cloacas de la democracia. No mencionaré su capacidad para encantar serpientes con sus movimientos de mano izquierda, ni lo calificaré como el personaje que mejor amalgama el principio de la indeterminación para decir una cosa y también su contraria. En aquel instante, en el que dijo un adiós sin paliativos, no me fue difícil confundir a Rubalcaba con un Walter White sin gafas.Y creo que esa intersección mental será la que guarde para siempre.

Llevaba su corbata de pasar los grandes trances, la roja con puntos negros y blancos, toda una alegoría. Aquel profesor, calvo, de bigote y perilla, con chepa de tímido y de aspecto afable, pero con esas tres arrugas profundas que pintan su lado oscuro con marejada en su frente, había atravesado todo tipo de desiertos y campos de minas aplicando la Química a otra profesión mucho más controvertida, pero infinitamente más sucia y excitante.

Como a Mr. White, la espiral de vanidad ciega alentada por las telarañas del poder le llevó más lejos de lo que, capítulo a capítulo, nos hubiésemos imaginado. Hace tiempo que muchos ya daban por muerto a Heisenberg-Rubalcaba, pero no fue hasta ayer que comenzó a escribir su último episodio. Si el símil de los personajes se confirma realmente, se morirá en la política matando a aquellos que se interpongan en sus fórmulas.

Lo que pasará en el PSOE con su marcha, bien merece un espoiler.

En esta cápsula:

(1) Rubalcaba Privado, JJ. Millás, El País, 27 de junio de 2010

Sobre el principio de incertidumbre

Sobre el camino de Rubalcaba a la Moncloa El Confidencial, 2 de febrero de 2011

Pánico a la democracia abierta.  Lucía Méndez. El Mundo, 27 de mayo de 2014

Sobre el final de Breaking Bad, Revista Jot Down, octubre de 2013

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